Balance y propósitos: 2017, un año para simplificar

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Los ciclos nos ayudan. Nos marcan un fin y un principio. Esto segundo es lo importante, un principio, pues nos da la oportunidad de empezar. Y el fin de un año marca el fin de un año y el comienzo de otro nuevo y contamos con una nueva ocasión para reflexionar y replantear o cambiar si es necesario. Lo difícil es encontrar el hueco estos días para poder hacer la reflexión ¿verdad?

Yo no lo he hecho con la tranquilidad que me hubiera gustado, he tenido que reflexionar un poco a trompicones, a ratitos… Muchas noches cuando estaba esperando a que la lenteja se durmiera y otras muchas cuando me metía en la cama sin libro para pensar. Ratos en cafetería con papel y boli y vueltas a casa andando con tranquilidad.

He repasado mis prioridades. Y he llegado a la conclusión de que para este año que empiezan van a ser las mismas 5 prioridades. Pero con un ligero cambio de orden.

Y he pensado las cosas que han funcionado y también en las que creo que puedo seguir trabajando. Y haciendo balance puedo decir que la verdad es que 2016 ha sido un año maravilloso. No hemos tenido grandes disgustos ni problemas de salud, hemos disfrutado muchísimo en familia y viendo crecer a la lentejita (con sus días difíciles de berrinches e incertidumbres incluidos) pero con la que cada día es una aventura y un aprendizaje enorme; además, dommuss, con mucha lucha, sigue para delante, cada día es mejor. Y por último, he trabajado en proyectos muy interesantes… Así que por un lado, como comentaba el otro día con mis amigos Rosa e Iñaki “virgencita virgencita, que me quede como estoy”.

Pero siempre se puede aprender así que he llegado a la conclusión de que lo que quiero imponer con fuerza para el año que viene es una idea: SIMPLIFICAR. Esto podría ser mi propósito para el 2017.

Simplificar es mi propósito para el 2017

En el fondo ya llevo mucho camino recorrido. Desde que comencé a gestar este proyecto y desde que sin darme cuenta comencé a trabajar en la filosofía productividad slow.

Mucha gente me dice que hago muchas cosas: Intento cuidarme (aunque esto es lo que más tienda a descuidar) y cuando lo consigo hacer, me hace sentir genial. Me encanta dedicar tiempo y disfrutar con mi familia y amigos. Además, intento llevar adelante dommuss contra viento y marea porque es algo que considero enormemente necesario para las familias de hoy en día y en esta faceta soy mujer orquesta porque hago desde temas administrativos, pasando por escribir este blog que tanto disfruto como por dirigir todo el trabajo de las apps… Me encanta trabajar también como consultora, a parte de ser mi modo de vida actual, me enriquece enormemente estar rodeada de gente interesante, trabajando en proyectos retadores…

Sí. Son muchas cosas. Y aunque os parezca mentira ¡¡ya he simplificado mucho!! Porque aunque es verdad que es bastante, son sólo 5 grandes prioridades. Y porque además la actitud con la que las afronto es distinta. Y esto también es clave. Ya no estoy enfocada en hacerlo todo de 10. Estoy mucho más enfocada en avanzar, lo mejor que pueda y disfrutar. Disfrutar del camino y de los logros. Hace tiempo leí que las cosas que son de 10, hay que hacerlas de 10 y las que son de 6, hay que hacerlas de 6. Y lo intento aplicar. Ya no siento la necesidad de hacerlo muy bien en todos los foros. Sólo en los realmente prioritarios.

Pero aunque haya recorrido mucho camino, porque tengo claro a qué 5 aspectos de mi vida tengo que dedicar mi tiempo y energías, pero estoy segura de que puedo todavía simplificar todavía más para quedarme con la esencia. En concreto, hay otros dos aspectos en los que creo que puedo seguir simplificando:

– Simplificar mis inquietudes: esto es difícil, porque es genial ser muy inquieta, es parte de lo que me hace como soy y de lo que me permite ser una persona muy versátil que lo mismo estoy planificando la estrategia más elevada que poniendo un post en facebook 🙂 El problema es que ahora que tengo poco tiempo, y menos que voy a tener cuando nazca el garbanzo, llevo unos en los que no termino de profundizar mucho en nada. Ya se sabe, “quien mucho abarca, poco aprieta”. Quiero leer, ir a exposiciones, tejer, encuadernar, aprender caligrafía, pintar, hacerme una yogui estupenda, etc… y voy cultivando todo esto pero muy poco a poco. Así que estoy dudando si centrarme en el punto y en el yoga o intentar incluir mi afición por el arte que la tengo tan abandonada desde hace años.

– Simplificar las pertenencias: En el más puro estilo Marie Kondo, quiero quedarme sólo con las cosas que realmente aportan. O bien porque resulten útiles y prácticas o bien porque tengan un significado emocional o porque quiero compartirlas en el futuro con la lenteja y el garbanzo. En este sentido también, quiero consumir más conscientemente. Comprar cosas que realmente quiero, pensar bien antes de comprar, comprar cosas buenas que vayan a durar y que así luego tenga sentido repararlas cuando se rompen. En definitiva, quiero huir en la medida de lo posible de la cultura de usar y tirar, que me parece poco sostenible y enriquecedora.

Si alguno de vosotros está también interesados en simplificar vuestra vida, os recomiendo El arte de simplificar un libro de una francesa pero afincada en japón que leí a finales del año pasado y que da muchas claves interesantes al respecto. Sobre todo para las dommusseras porque está fundamentalmente dirigido a mujeres.

Y como hablábamos hace un par de años, no todo va a ser propósitos. Propósitos sí, pero también deseos. Mis deseos para este año está claro: que sigamos todos bien y que el garbanzo venga sano y alegre.

Y vosotros, ¿Os animáis a priorizar y simplificar conmigo? ¿Qué propósitos tenéis vosotros? Os deseo lo mejor para el 2017. ¡¡¡A por todas!!!

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