Hábitos para evitar las desventajas del teletrabajo, que estoy poniendo en práctica

desventajas del teletrabajo

Muchos ya llevamos un año teletrabajando. Bueno, los primeros meses, no se pueden contar como tal, porque como os comentaba en su momento en este artículo que me publicaron en el abc: “mas que teletrabajo, estamos llevando un extenuante ejercicio de multitarea”. Pero desde que volvieron los niños al cole, si podemos decir que estamos experimentando el teletrabajo de verdad.

En estos meses, ya todos hemos vivido las ventajas del teletrabajo: evitar desplazamientos -una gran ventaja sobre todo para los que viven muy lejos de su oficina- e idealmente con ese tiempo que ahorras poder aprovechar para hacer deporte u otra cosa que nos guste, tener algo más de flexibilidad para hacer alguna gestión al lado de casa que de otra manera se haría mucho más complicado, y poder comer en casa y, si coincidimos con otros miembros de la familia, hacer más vida en familia.

El teletrabajo por tanto tiene muchas cosas buenas pero también tiene su parte negativa. Estos meses hemos leído mucho cómo el teletrabajo puede hacer que trabajemos horarios más largos, que no podamos desconectar, la sensación de estar en una rueda de hámster siempre en el mismo sitio… y al final acabe generando más estrés. Sin contar con los gastos en fisio por las malas posturas al no tener un sitio bien habilitado en casa.

A mi, que además me está coincidiendo con una época de mucha carga de trabajo, estos últimos meses, he de reconocer que estoy viviendo bastante esa cara B del teletrabajo: recibo más mails y llamadas a deshora, el tiempo que gano por evitar los desplazamientos, lo utilizo para ponerme antes a empezar a sacar temas…

Por eso he hecho una parada para pensar. Esta forma de trabajar es nueva y, como tal, requiere de nuevos hábitos y también de una buena dosis de disciplina.

Os comparto los hábitos que estoy yo misma intentando poner en práctica para evitar las desventajas del teletrabajo y aprovechar sólo lo positivo:

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Por qué y cómo ahorrar. Y, sobre todo, qué hacer con los ahorros

que hacer con los ahorros

Hace ya un tiempo que inicié la sección de Planificación financiera familiar, porque al final, las finanzas son un pilar clave de la organización doméstica. Y como habíamos hablado de que enero podía ser un buen mes para preparar un business plan familiar, ahora que estamos en materia, vamos a seguir hablando de finanzas personales y familiares.

De todos los conceptos financieros que atañen a las familias y los individuos, uno enormemente importante es el AHORRO. 

Y es que ahorrar es fundamental. Por eso en este post, quiero reflexionar sobre ello y cubrir 3 conceptos clave: por qué es importante ahorrar, cómo podemos conseguir ahorrar más y mejor y qué hacer con los ahorros.

¿Por qué es importante ahorrar? 

He estado pensando en ello y creo que hay cuatro motivos fundamentales por lo que es muy positivo ahorrar.

  1. Para tener el clásico colchón, es muy importante tener un dinero de contingencia por si en algún momento vienen mal dadas. LLega una crisis, perdemos el trabajo y estamos un tiempo en paro, tenemos que afrontar algún gasto extra por algún tema de salud, etc. Lo que se recomienda es por lo menos tener ahorros para vivir tranquilamente unos 6 meses, pero aquí depende de lo conservador financieramente que sea cada uno. Cuanto más colchón tengamos, menos estrés financiero tendremos si en algún momento tenemos que hacer un gasto extra o se reducen nuestros ingresos.
  2. Para pagar cosas o servicios caros. El ejemplo claro, es la casa. Antes de poder comprar una casa -excepto cuando daban hipotecas al 100%- lo normal es tener que ahorrar para poder dar una entrada, pagar impuestos, hacer alguna reforma y comprar los muebles. Pero no sólo tienen por qué ser cosas, también puede ser por ejemplo, pagar temas de educación, una universidad o un master concreto si nuestros hijos lo necesitan de mayores.
  3. Para la jubilación. Como cada vez vamos a vivir más años y cada vez está menos claro cómo será la pensión para cuando seamos mayores, a partir de una determinada edad tiene sentido ir construyendo una base o un patrimonio que nos de cierta tranquilidad de cara al futuro.
  4. Aprovechar oportunidades. Para los que tenemos un perfil emprendedor, también es interesante contar con un dinero que nos pueda permitir en un momento dado, poder aprovechar oportunidades que nos surjan de negocio o inversión.

¿Cómo ahorrar?

Ahora ya tenemos claro lo importante que es ahorrar y para todo lo que nos puede servir, pero ¿cómo conseguirlo? Pues sinceramente creo que se trata de ser planificado y disciplinado.

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Aceptación y aprendizaje: mi receta para este año de incertidumbre

aceptación y aprendizaje

Cada día aprendo mucho de lo que yo misma intento enseñarles a mis hijos. Ser madre es convertirse automáticamente en maestra. Y a mi hija mayor, que se frustra cuando las cosas no salen tal cual ella tenía previsto o como a ella le gustaría, le digo:

“Isabel, cuando las cosas no salen como tú quieres, no se van a solucionar por enfadarse y llorar. Es mucho mejor para ti y vas a sufrir menos en la vida si 1) Intentas pensar una solución o alternativa; 2) Si no encuentras solución por ti misma, pides ayuda y; 3) Si no puedes solucionarlo tú sola ni con ayuda, entonces lo mejor es aceptarlo y aprender lo que se pueda de la situación.”

Y últimamente veo que esa estructura mental que he pensado para ayudarle a ella, me está sirviendo enormemente a mi. Y en estas estamos. Aceptando que esta pandemia es lo que nos ha tocado vivir, que queda para rato, que tenemos que tener cuidado, pero que no nos podemos quedar parados, que hay que seguir viviendo con esta situación, porque es la nuestra.

Y yo creo que se puede aprender mucho de este año, de lo bueno y de lo malo. Y para ello, hay que repasarlo con ojos críticos y pensar, de todo lo que ha venido, qué nos queremos quedar y qué no.

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Ideas para protegernos y disfrutar de la nieve

ideas para protegernos y disfrutar de la nieve

Menudo comienzo de año. Ha venido Filomena y ha teñido de blanco gran parte de España. Madrid está espectacular. Es increíble pensar que en solo unos meses hemos vivido dos vistas de la ciudad insólitas. Durante el confinamiento, un Madrid totalmente vacío, sin coches ni gente. Y ahora, un Madrid polar precioso, que nos hace alargar unos días más la este año sí blanca Navidad.

Yo no puedo parar de mirar por la ventana. Nuestros hijos, sobre todo los que son más pequeños, se pensarán que esto es lo normal. Esta ciudad tan sumamente cambiante y de extremos. Pero no, son imágenes extraordinarias y únicas para todos.

Ya lleva más de un día entero sin parar de nevar y los ventisqueros de más de un metro de altura se acumulan entre los coches. Nos han pedido que nos quedemos en casa, porque esta fuerza que trae Filomena conlleva sus riesgos. Pero por otro lado es invevitable no querer ser protagonista de un momento tan único y bonito. Así que vamos a repasar los riesgos para evitarlos pero también ideas para, cuando se pueda salir, poder disfrutar de la nieve.

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Modo productividad ON-OFF

Modo productividad on-off

Llevo tiempo dándole vueltas a este tema y he decidido poner mis pensamientos por escrito y compartirlos con vosotros en este post. Ya sabéis que muchos fines de mes me gusta escribir mis reflexiones. Pues aquí van las de agosto.

En general, podríamos decir que en nuestra sociedad hay una búsqueda constante de la productividad. Es un concepto que viene de la economía y que según lo entiendo supone la relación que existe entre el rendimiento que se obtiene y los recursos que se destinan. Es decir, algo es más productivo cuando se consigue obtener más producto utilizando menos recursos.

Y ese concepto nos lo hemos llevado también al campo del desempeño personal. Se dice entonces que una persona es productiva o más productiva cuando es capaz de sacar más trabajo en las horas que le dedica.

Cada vez intentamos ser más productivos. Y está bien. Eso nos permite hacer más cosas. Reconozco que a mi personalmente me encanta diseñar sistemas y procesos que me permitan hacer mi trabajo o el de la gente de mi equipo más productivo. Y me siento bien los días que he sido capaz de sacar muchas cosas adelante. Me gusta ser más productiva. Y sinceramente, creo que la mayoría de los días lo soy. Tengo una importante capacidad de trabajo.

Pero, más allá de que llevado al extremo es peligroso (ya hablamos de ello en el post sobre la trampa de la productividad), en general, en mi día a día me encantaría tener un botón para poder apagar el modo productividad. Porque en cierto modo pienso que la productividad choca de lleno con el deleite. Con el hacer las cosas sólo por el placer de hacerlas sin querer llegar a ningún sitio, sin tener ningún objetivo marcado. Con una vida más pausada que de vez en cuando sienta tan bien. Sigue leyendo