Aspectos negativos de la productividad

productividad y la trampa de la productividad

Preocupada como sabe que estoy con estos temas, el otro día mi amiga Camino me envió un artículo de El País titulado la vida es más que una lista de tareas. Que por cierto, os recomiendo que os leáis.

Este artículo me recordó que llevo mucho tiempo queriendo tratar de este tema: los aspectos negativos de la productividad, lo que yo llamo “la trampa de la productividad”, pero que no estaba consiguiendo pasar del estatus de borrador…. Los temas más sesudos, son los que más necesitan de un momento de inspiración. Finalmente, hoy es el día para hablar de la trampa de la productividad.

Las trampas, por definición, no son fáciles de percibir. Por lo común, están bien escondidas, para que caigas en el engaño sin saberlo. Como esos hoyos cavados en el bosque y camuflados con palos y hojas que tanto se han repetido en nuestro imaginario de dibujos animados

Y lo que quiero contaros hoy es que la productividad puede llegar a ser una trampa, los aspectos negativos de la productividad. Me explico. Ser productivo está muy bien. Básicamente es ser capaz de producir (ya sean productos, acciones, resultados…) de forma eficiente. Podemos lograr hacer cosas y hacerlas en menos tiempo o con menos recursos. ¡Genial!

Lo que no siempre nos preguntamos es ¿para qué? ¿para qué queremos ser más productivos? No nos lo preguntamos porque en la dinámica de la sociedad en la que vivimos nos contesta. Se trata de hacer más y más y más. Hacer más planes, estar atentos a más canales de comunicación, llevar a cabo más proyectos… Pareciera que la cantidad está directamente vinculada con la felicidad.

El artículo de El País hace referencia a un filósofo surcoreano que lo explica muy bien:

Yung-Chul Han, en su célebre libro La sociedad del cansancio, nos advierte de que vivimos en una sociedad de gimnasios, torres de oficinas, bancos, aviones y laboratorios genéticos. Es decir, en la sociedad del rendimiento, del multitasking (multitarea). Y una de las características de esta sociedad es que el individuo se autoexplota con la coartada de la obligación.

Y continúa más adelante el artículo:

Porque hoy el único pecado es no hacer nada. Hasta los momentos de ocio o los periodos de vacaciones se han convertido en una conjunción inagotable de tareas que nos dejan más cansados que cuando empezamos.

No puedo estar más de acuerdo. Ahí están los aspectos negativos de la productividad, ahí está la trampa. En lugar de ser más efectivos para liberarnos antes de las obligaciones y así poder tener tiempo para luego no hacer nada en particular, simplemente disfrutar, cuando conseguimos acabar unas tareas ya nos hemos puesto las siguientes.

Yo, comprometida, eficiente, exigente y sistemática, soy el perfil perfecto para caer en la trampa. Y he caído. Hubo una época en que creí que podía con todo: una carga enorme de trabajo con creciente responsabilidad y mucha dedicación y viajes, organizar una boda, mudarme de casa, colaborar como voluntaria, atender a mi familia y amigos, crear una nueva familia… y no sé cuantas cosas más. Francamente, me canso sólo de pensarlo.

Era increible la cantidad de cosas que era capaz de hacer. Me organizaba bien la agenda y todo lo acababa sacando. Pero el caso es que engullí tanto que en cuanto recibí una presión añadida, infundada e injusta, pero que me cayó, no tenía la tranquilidad mental, ni la energía, ni el tiempo de combatirla. No fui capaz de gestionarla y me superó.

Y viví una crisis, y lo pasé mal. Y fue en un momento en el que debería haber estado envuelta de una nube rosa de felicidad… Pero la trampa estaba antes que la nube.

La moraleja es que creo que he aprendido la lección. Ahora miro mucho más las obligaciones que adquiero o que me autoimpongo, estoy aprendiendo a decir que no. Tengo más claro que es lo importante y me intento atener a eso. Y me estoy reservando muchos ratos para no hacer nada o hacer lo que surja y disfrutar más conscientemente de las cosas. ¡Qué gusto!

Esa es también la filosofía detrás de dommuss. Que quede claro. No se trata de organizarnos mejor la vida en familia para poder seguir añadiendo más y más cosas. Se trata de organizarnos mejor para tener tiempo para no hacer cosas. Pasar el rato juntos, hablar de nuestro día y nuestras ilusiones en lugar de si me ha llamado Pepita o tenemos que hacer esto o lo otro.

¿Cómo lo veis? ¿Sois capaces? ¿Habéis vivido alguno de los aspectos negativos de la productividad? ¿habéis caído antes en la trampa? Por cierto, ya me he comprado el libro de Yung-Chul Han, la Sociedad del cansancio. Cuando me lo lea os cuento qué tal.

2 pensamientos en “Aspectos negativos de la productividad

  1. Me encanta tu blog !! Enhorabuena ! Y totalmente de acuerdo con “No se trata de organizarnos mejor la vida en familia para poder seguir añadiendo más y más cosas. Se trata de organizarnos mejor para tener tiempo para no hacer cosas. Pasar el rato juntos, hablar de nuestro día y nuestras ilusiones en lugar de si me ha llamado Pepita o tenemos que hacer esto o lo otro.”
    Muchas gracias ! Libro comprado también jejeje 😉

    • Hola Teresa: Muchísimas gracias por tus cariñosas palabras. La verdad es que con lo rápido que vivimos o nos tomamos ratitos de reflexión y de saber lo que de verdad es importante para nosotros o es un frenesí imparable. Me alegro muchísimo que te haya gustado la reflexión y que la compartas. Y encantad de que me sugieras cualquier tema que crees que pueda ser interesante. Un abrazo, Rita

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