Es importante que en nuestra sociedad se piense en los niños y las familias

Hay que pensar más en los niños

¿Qué tal seguís con el confinamiento? Espero que continuéis todos con salud y tranquilos en casita, aunque las semanas van pesando, no cabe duda. Y aunque intentemos mantener un espíritu positivo, es normal que haya días más difíciles.

Y los niños, ¿cómo están? Últimamente pienso mucho en ellos. Porque les estamos pidiendo uno de los mayores esfuerzos: el confinamiento total y absoluto. Ya llevan más de un mes sin pisar ni el rellano, en algunos casos en casas pequeñas, sin luz, sin capacidad de correr… Hay dos temas que me preocupan en este sentido:

Uno, respecto a lo que afecta directamente a los niños y a las familias, porque este confinamiento se está alargando y ya muchos lo empiezan a notar. Aquí depende mucho del niño. Nosotros lo vemos en casa. Para mi hija mayor, que acaba de cumplir 5 años, estar en casa todos juntitos es un planazo. En cambio con el pequeño, que va a cumplir ahora 3 años, es otra historia. Está con unas rabietas, arranques de ira y unas pesadillas que nunca había tenido. Lo está pasando mal el pobrecito. Me imagino que muchos otros también.

Pero más allá del efecto que esté teniendo individualmente en nuestros hijos, me preocupa muy profundamente el mensaje que se está mandando a la sociedad. Parece que los niños son un poco como los apestados.

Algunos amigos y conocidos, que algún día que lo han necesitado han bajado puntualmente a las zonas comunes de sus edificios para que el niño se echara unas carreras y han sido denunciados. Y en función de la guía informativa que sacó hace un par de días el Ministerio de Interior para unificar las multas por incumplir el confinamiento, esto supondría el módico precio de 1.500 €.

También lo que parece es que los niños son los últimos a los que tener en cuenta. Entiendo perfectamente que los niños son asintomáticos en su gran mayoría si contraen el COVID-19 (aunque también los estudios muestran que se contagian menos) y que para ellos es más complicado seguir las medidas de protección y que por eso hay que tener cuidado porque pueden jugar un papel importante en la transmisión de la enfermedad.

Por eso, creo que todos entendemos que cierren los colegios y por supuesto los parques, y todos los sitios que puedan suponer aglomeraciones de niños. Incluso todos entendimos que los niños se quedaran en casa sin salir cuando pensábamos que el confinamiento iba a ser cuestión de semanas. Pero ahora que hablamos de meses encerrados, hay que pensar qué solución le damos a los niños. Y tiene que ser una prioridad en la agenda política.

Mucha gente opina que en España no somos tan responsables como en Alemania y Suecia y que si permiten salir a los niños la gente iba a abusar de esta medida.

Ni entiendo ni comparto este argumento. ¿Por qué se presupone que los padres son más irresponsables que los dueños de perros o que los fumadores que salen a comprar tabaco al estanco?. De hecho en muchos casos, puede que se trate de la mima persona, ¿no? Si en los otros casos se establecen límites y se supone que la gente los va a cumplir (y si no ya estará la policía para poner multas), ¿por qué los padres con los hijos no?. Está claro que hay niños que son más difíciles de controlar y de que obedezcan pero ahí está la responsabilidad de los padres, que conocen muy bien a sus hijos, para pensar en qué momento y en qué condiciones deberán salir.

Lo lógico es que se permita una fórmula para que puntualmente se pueda salir con los niños para que les de el aire, el sol y se desahoguen un poco con las limitaciones que se consideren precisas (en las proximidades de casa, un tiempo determinado, incluso cada cierto número de días). Luego, el padre que no considere necesario salir porque sus hijos están bien, pues obviamente puede quedarse en casa tranquilamente sin hacer uso la misma.

Y que quede claro, si nos permiten salir un rato a dar una vuelta a la manzana, no es que se acabe el confinamiento para niños y familias. Los niños seguirán en casa encerrados, seguirán sin ir al cole, sin jugar en el parque, sin ver a sus amigos, ni a sus abuelos… Seguirán haciendo un esfuerzo enorme, como todos. Y las familias también, que seguiremos manteniendo este multitasking extenuante intentando trabajar y educar a nuestros hijos mientras que además nos esforzamos por mantener un espíritu positivo y un hogar agradable.

Es importante que se piense en los niños y las familias. Por ellos, por nosotros pero también por la sociedad. Me extraña el orden de prioridades que se están teniendo. Especialmente en un país que demográficamente tiene un grave problema de natalidad y que como no encontremos soluciones, en unos años tendremos un esquema demográfico que no podrá sostener nuestra sociedad de bienestar.

Como dice el filósofo Higinio Marín en su libro Civismo y Ciudadanía

“una sociedad sin hijos corre el peligro de volverse indiferente al futuro porque decae la capacidad de sacrificar en el presente para asegurar un futuro que no se vivirá”

Me encantaría saber cómo lo veis vosotros.  Un beso enorme a todas las familias dommusseras. ¡Cuidaros mucho!

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2 pensamientos en “Es importante que en nuestra sociedad se piense en los niños y las familias

    • Hola Juan:

      Muchas gracias por aportar a este debate que creo que es tan necesario para nuestra sociedad. Pero no termino de entenderlo, la verdad, porque qué tiene que ver que los niños salgan a la calle a que sus padres se mueran. ¿Quieres decir que los padres van a contraer la enfermedad cuando salgan con los niños? Lo mismo la pueden contraer si salen a comprar o a trabajar. De hecho, en estos casos hay más posibilidades.

      Y si lo que dices es que en los paseos los niños la puedan contraer y contagiársela a los padres, no creo que haya muchas más probabilidades que en los otros casos. Porque si los niños salen tomando todas las medidas de precaución: respetando la distancia de dos metros, sin tocar cosas y lavándose bien las manos cuando vuelvan a casa, no hay ningún motivo para pensar que puedan contraerla. Otra cosa sería si fueran a parques o al colegio, donde es más difícil de controlar.

      Un saludo,

      Rita

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