Cómo organizar una mudanza… y no quemar todas tus energías

organizar mudanza

En agosto nos mudamos de casa. Siendo uno más en la familia y teniendo el contrato a punto de finalizar, nos planteamos que era un buen momento para buscar un piso algo más amplio. Surgió una oportunidad y aunque no era el momento más idóneo (bebé de 3 meses), organizamos la mudanza. 

Mudarse está considerado un momento bastante estresante. Lo entiendo. La organización de la mundanza en sí -el trabajo que supone de desmontar, empaquetar, sacar y colocar- ya de por si es agotador. Pero además, hay un componente emocional muy fuerte. Desmontar la casa propia se siente como desmontar parte de la vida propia.

En nuestro caso, no era nuestra primera mudanza (yo a lo tonto he vivido en 3 casa antes en Madrid más dos en el extranjero) pero sí la más importante. El resto habían sido “parciales”), ahora trasladábamos una casa familiar muy vivida.

Dejábamos una testigo fundamental de nuestras vidas. En esa casa nos habíamos comenzado a convivir, nos habíamos casado y habíamos tenido nuestros dos hijos. Ahí es nada. Dejarla atrás, removía mucho. Ver cómo otros manipulan ese espacio de intimidad, cómo se esfuma por la ventana… no te deja indiferente.

Sigue leyendo

Ajustando expectativas del día a día… ¡para disfrutar más!

Ajustando expectativas

Una pregunta: ¿Son vuestras expectativas realistas? Me refiero a cómo esperamos que sea nuestro día a día. Muchas veces no lo son y son estas expectativas desproporcionadas las que luego meten presión en el día a día.

¿Habéis visto esas imágenes que circulan por las redes de la diferencia entre las expectativas y la realidad?. Hay muchas y algunas tronchantes. Son una sátira compuesta de dos imágenes: una primera que corresponde a la imagen ultra perfecta que se presenta normalmente en las redes y que no responde a la realidad; y la segunda, una visión mucho más realista de la misma circunstancia.

Está claro que muchas veces la imagen seudo perfecta que ofrece Pinterest o Instagram no ayuda. Pero muchas otras, somos nosotros los que nos hacemos esta misma trampa con nosotros mismos.

En nuestra cabeza también nos imaginamos comidas y cenas familiares de todos los días preciosas, sanas y súper sabrosas; ir a trabajar con el atuendo ideal para cada momento, perfectamente planchado, sin una sola mota de polvo, las uñas pintadas y el pelo perfecto; y por supuesto, estar toníficados y en forma, al día, etc.

 

La realidad es distinta: hay momentos en la vida que no da para tanto. Y aunque es muy legítimo aspirar a hacerlo todo muy bien, tener expectativas hinchadas y alejadas de lo factible, nos puede perjudicar mucho. En dos sentidos.

Primero, porque para ser capaces de cumplir con esa expectativa superlativa, seguramente tengamos que llenar nuestra agenda personal de inacabables compromisos con nosotros mismos y estaremos todo el día “tachando cosas en la lista”, en vez de estar concentrados en disfrutar. Habremos caído una vez más en la trampa de la productividad.

En segundo lugar, porque aunque creemos decenas de listas en dommuss y vayamos cumpliendo nuestros to dos de forma religiosa, seguramente, no alcancemos ese ideal, o lo iremos engrandeciendo en la misma medida, así que acabaremos frustrados igualmente.

Por eso yo voy a hacer un ejercicio de revisar si la imagen mental que tengo de mi vida es realista o si más bien para intentar cumplirla me voy a pasar el día “completando” en lugar de disfrutando. Os invito a que vosotros hagáis también este ejercicio. Me encantaría que me contarais si efectivamente, las expectativas estaban demasiado cargadas.

En ese caso, volvamos a nuestras prioridades, veamos dónde queremos mantener las expectativas al 10 y en qué otros puntos podemos relajarlas.

Nuevo curso: novedades y retos ¿te apuntas?

nuevo curso y nuevos retosAquí estoy otra vez. Con un niño más en casa, después de una baja-vacaciones (lo que se puede siendo emprendedora, claro), habiendo despedido a mi abuela, acompañado dos convalecencias importantes, cambiado de casa y preparado la vuelta al cole… Ha sido una época muy intensa pero ahora sí, creo que, ya bien empezado septiembre, estoy preparada para afrontar el nuevo curso.

Por fin puede dedicar una mañana la semana pasada para revisar mis prioridades, marcar los objetivos de cada prioridad para los próximos meses y definir el plan de acción. Esto me da una visión muy clara de a dónde quiero ir, qué quiero conseguir y lo que tengo que hacer para lograrlo. Así que ahora ya sólo toca trabajar para intentar conseguir cada objetivo.

Y estoy muy contenta porque tengo muchas novedades para dommuss. La verdad es que cada vez este proyecto que comenzó como una idea en mi cabeza va tomando más y más forma y eso me hace sentir enormemente orgullosa y satisfecha, aunque por el momento sea más bien una ONG porque es totalmente deficitario.

Sigue leyendo

Coherencia y los principios de la casa

principios de la casa

Que nuestra casa sea un espacio alegre, armónico, en el que todos nos sintamos cómodos, al que a todos nos apetezca venir…

Os contaba que este año quería seguir aprendiendo a simplificar. Porque nuestras vidas son lo suficientemente complejas, porque tenemos muchos estímulos y porque yo soy una persona inquieta a la que todo resulta interesante…

Y con ese ánimo, hemos estado pensando, qué es lo que realmente importa en nuestra casa. Para nosotros la clave de todo, lo más importante es que sea un espacio alegre, armónico, en el que todos nos sintamos cómodos, al que a todos nos apetezca venir.

Eso lo tenemos claro. Pero ahora que la lenteja se va haciendo más consciente, he pensado que era bueno concretar un poco más de cara a ella.

Por un lado para trasmitirle los valores que queremos vivir en casa. Pero también para transmitirle COHERENCIA. 

Sigue leyendo

Consejos para una alimentación infantil saludable: cómo intentar que nuestros hijos coman bien

alimentación infantil saludable

Yo creo que somos más los que cada día nos preocupamos por la alimentación. Por tener una alimentación saludable. Yo, desde luego, lo hago. En casa intentamos comer variado y completo  (gracias a nuestro súper planificador del menú semanal), y cada vez miro más las etiquetas, etc. Pero la verdad, tampoco me obsesiono. Sé que aunque algunos días nos pasemos y comamos de más o cosas más grasientas o azucaradas seguimos teniendo una alimentación variada y buena, bastante mejor que la de nuestros abuelos en la postguerra (a parte de la escasez, en esa época se cocinaba casi todo con manteca de cerdo) e incluso, más variada si me apuras que la de nuestros padres (mi madre, de familia numerosa, asegura que de pequeña comía casi a diario cocido, que es un plato muy completo y muy sano pero aún así, algún día pescadito…)

Pero sí creo que todo lo que hagamos por comer mejor redundará en nuestra salud y calidad de vida. Y para ello es importante formarnos e informarnos. Y si podemos, desde pequeñitos.

Sigue leyendo