Hablamos de bodas con Wendy Vidal de Bodas de Cuento

Hablamos de organizar una boda con Bodas de cuento

Últimamente estamos hablando mucho de niños (se nota que estoy en plena ebullición familiar :)) y tenemos más descuidados los temas de pareja, independientemente de que se tengan o no hijos. Un hito súper especial en la vida de una pareja, es el día de la boda. Ya hemos dedicado algunos artículos a la organización de bodas pero hoy tenemos la suerte de contar con la perspectiva de una auténtica experta: Wendy Vidal, de Bodas de Cuento. Nuestra colaboradora Bea ha estado hablando con ella sobre el mundo de las bodas y su organización. Aquí os dejo con un resumen de su charla.


Pocas cosas parecen resistírsele a Wendy Vidal, una especie de maga que junto a su equipo de Bodas de Cuento consigue hacer realidad los sueños de centenares de parejas. Por ejemplo, casarse en el Museo Nacional de Arte de Cataluña y que los invitados vayan a recoger un trozo de tarta junto al Miró que cuelga de la pared. O conseguir que un teatro acoja la boda de unos novios cuya ilusión era casarse allí. O regalar a los invitados una boda inolvidable en pleno bosque. Fue una de las razones de que la editorial Planeta acudiera a ella y a sus socios cuando quiso sacar al mercado ¡Sí quiero! Ideas geniales para diseñar una boda, la primera guía para organizar bodas escrita por unos wedding planners. Y acertó: ya va por su sexta edición, y ha tenido su continuación con un segundo libro, La agenda de nuestra boda, que ha visto la luz hace unos meses.

A veces, en esta vorágine de preparativos, en ocasiones nos olvidamos de que el motivo es celebrar el amor, y eso es muy bonito.

El día a día de Wendy como wedding planner comenzó hace 8 años, cuando quiso cumplir su propio sueño organizando las bodas de otros. Al poco tiempo se unió a ese proyecto cargado de ideas mágicas su compañero de batallas y marido, José de Domingo, y desde entonces no han hecho más que crecer, organizando centenares de boda por toda España. Asegura que trabajar “con un material tan bonito como el amor” tiene tantísimas recompensas que sacrificios como quedarse sin fines de semana libres ni siquiera se ven como algo negativo. “Creo que hay pocas profesiones en las que puedas decir: “Con mi trabajo ayudo a que la gente sea feliz”. ¡Y eso es tan bonito!”, dice contagiando la ilusión de quienes se apasionan por su trabajo. En esta entrevista nos habla de él.

Cuando nació Bodas de cuento, la profesión de wedding planner era bastante desconocida en España. ¿Cómo decidiste que ese era tu futuro profesional?

El proyecto surgió de nuestra propia boda. Cuando empezamos a planificarla nos chocó que estuviera todo tan encorsetado: era sota, caballo y rey, no había lugar para hacer lo que te apetecía. Lo recuerdo incluso con pena porque parecía que te tenías que casar como los demás te decían que te casaras, y a raíz de eso se fraguó la idea de Bodas de Cuento. Dejé el trabajo que tenía en ese momento, empecé a formarme y tuve la oportunidad de poder montar la empresa de forma súper humilde. Poco después entró Jose en la empresa.

Ahora tenéis más de 300 bodas a vuestras espaldas y oficinas en Zaragoza y Barcelona. ¿Cómo ha sido el camino hasta aquí?

Cuando empezamos la verdad es que ni en el mejor de mis sueños habría llegado a pensar que Bodas de Cuento iba a llegar aquí. Siento un orgullo terrible porque es un proyecto que hemos creado con muchísimo trabajo y muchísima pasión, que creo que es lo que nos ha movido siempre. En este camino hemos aprendido a ser empresarios, a trabajar como autónomos, a crear un equipo que ya casi es una familia… Marina y Ricky, que son quienes se encargan de la oficina de Barcelona, fueron clientes nuestros en 2012 y preparando su boda surgió una muy buena amistad. Siempre bromeábamos con la idea de que teníamos que abrir oficina en Barcelona, y al final hicimos una propuesta en firme. Desde entonces ellos se encargan de hacer las bodas de Baleares y Cataluña y nosotros organizamos las del resto de España o el extranjero desde la oficina de Zaragoza.

¿Cuál es vuestra principal seña de identidad?

Creo que lo que nos distinguió desde el principio fue que rompimos un poco las reglas porque no creímos que hubiera normas escritas. Hicimos cosas un poco como los niños, sin plantearnos nada más allá, porque creemos en esa libertad, en que cada pareja puede hacer la boda que quiera y simplemente necesita ayuda para hacerlo posible.

Además de organizar bodas y eventos, formáis wedding planners y tenéis la comunidad de alumnos más amplia que se ha gestado dentro de una escuela en España. ¿Qué hace falta para ser un buen wedding planner, además de formación?

Después de estos años trabajando, analizando al sector y a las personas sobresalientes en él, creo que todos los wedding planners que triunfan tienen carisma. Hay que ser una persona muy empática y saber escuchar. La pareja tiene que notar que eres alguien en quien pueden confiar. También se valora mucho la predisposición y, a nivel creativo, que tengas diferentes registros, te sepas adaptar, estés muy al día a nivel de tendencias y puedas aportar esa chispa especial que hace tu boda diferente.

Hace unos meses se publicó vuestro segundo libro, La agenda de nuestra boda, después de ¡Sí quiero! Ideas geniales para diseñar una boda, y ambos están siendo un éxito de ventas. Eso parece indicar que para los españoles las bodas son el acontecimiento más importante de su vida.

Yo diría que sí. Es el acontecimiento social al que más se destina en todos los sentidos. Raramente después de hacer una superboda haces un superbautizo o una supercomunión o un supercumpleaños. Y es un momento muy importante a nivel social, familiar y de pareja porque es cuando decides delante de la gente que quieres tener un compromiso hacia otra persona.

¿Ha cambiado la forma de organizar bodas en este tiempo?

Creo que la boda está cambiando ya desde hace unos años. Ahora tienen un toque más de fiesta. Quizá se ha roto un poco este corsé que había hace años. Los novios ya son ellos mismos, intentan que ese sello tan personal se vea reflejado en toda la boda. Antes se hacían bodas como churros, muchas eran bodas sin personalidad y sin el mimo que tienen actualmente. Ahora sin embargo están llenas de detalles, y cada detalle tiene sentido, tiene un porqué. Se busca que todo hable de ti. Es mucho más bonito porque como invitado estás disfrutando de un evento que realmente habla de esa pareja. Antes a veces teníamos la sensación de que si sacabas a los novios de su boda y los ponías en otra boda, nadie notaba la diferencia. Ahora las piezas encajan.

¿Se mima al invitado?

Mucho. Hace años lo mimábamos dándole kilos y kilos de comida; ahora le seguimos dando kilos de comida porque somos mediterráneos y eso no nos lo vamos a quitar de la cabeza, pero se busca que viva una serie de experiencias gastronómicas y que lo que rodea a esas experiencias provoque emociones. Todo está mucho más cuidado.

Un ejemplo son los regalos. Se ha pasado de las peladillas y las figuritas con el nombre a otra historia. Hubo una fase entre 2010 y 2013 que todo era muy handmade y las novias tenían que hacer miles de cosas en su boda. Las pobres morían en el intento, pero era la moda y había que hacerlo, así que todo el mundo tenía que preparar mermeladas caseras, meterlas en un botecito, cortar una tela de flores para taparla… Eran los inicios de la personalización que se ha vivido después. Afortunadamente, las millennials, que vienen pisando duro, han cambiado el concepto, y ahora no hacen mermeladas sino que se las compran a una granja con productos eco o de kilómetro cero. O proponen el regalo solidario, que cada vez se lleva más. O incluso no hacen regalo porque ya están regalando al invitado una experiencia muy bonita y el regalo es ese, esa fiesta, ese disfrute. Invertierten en que el invitado se lo pase realmente bien.

¿Cuándo hay que empezar a preparar una boda?

Cada caso es distinto pero hay una cifra un poco general, que es un año. En ese tiempo te manejas bien. El problema es que cuanto más te acercas a la fecha de la boda, menos opciones tienes de contratación: menos fincas quedan, menos fotógrafos, menos wedding planners…

¿Qué pasos se siguen una vez que hay fecha?

Generalmente decidir si quieres una boda religiosa o civil, el lugar, que es una pieza clave porque giran muchas cosas alrededor de él, y después todos los proveedores principales: catering, fotógrafo, wedding planner, vídeo, etc…

¿Qué boda recuerdas especialmente?

Todas son muy especiales, pero quizá si hubiera que destacar una que marcó un antes y un después en nuestra trayectoria diría que una boda que hicimos en una nave industrial en Zaragoza. Era una apuesta superarriesgada porque en aquel momento no se hacían ese tipo de cosas pero tuvimos la suerte de topar con una pareja que era como la horma de nuestro zapato y acabamos haciendo una boda que a nivel creativo fue muy divertida.

La Boda Industrial. Making of por Bodas de Cine from Bodas de Cuento on Vimeo.

Tras todos estos años de experiencia, ¿qué crees que es lo más importante en la organización de una boda?

Que los novios sean ellos mismos. Disfrazarte ese día, en todos los sentidos, es un grave error. Creo que lo importante es que mantengan siempre su personalidad y sus ideas, seguro que encuentran a alguien del sector que les apoya y les ayuda a llevarlo a cabo. Y sobre todo, que no se olviden de por qué se casan. A veces, en esta vorágine de preparativos, en ocasiones nos olvidamos de que el motivo es celebrar el amor, y eso es muy bonito.

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